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El "interruptor asesino" de Internet, cada vez más cerca de convertirse en una realidad

El "interruptor asesino" de Internet, cada vez más cerca de convertirse en una realidad
El caso de Egipto, donde se "desenchufó" a todo el país de la Red, revela que la fantasía de un “kill switch” deja de ser una ficción para ser algo real
Por Cesar Dergarabedian
04.02.2011 10.06hs Tecnología

¿Se imagina una nación que, de un día para el otro, queda desenchufada de Internet? ¿Dónde usted busca información sobre un tema determinado y no aparece ninguna mención? ¿Dónde existen listas negras de páginas webs bloqueadas por el Estado y sin intervención de la Justicia? ¿Dónde no se puedan descargar cualquier tipo de contenidos?

Algunas de las preguntas anteriores tienen respuestas afirmativas. Sus consecuencias son las que enfrentan a diario millones de personas. Así, la fantasía de un “kill switch”, un “interruptor asesino”, deja de ser una ficción para transformarse en una realidad.

Es que a pesar de la rápida transformación de la Web durante su corta historia, y de la libertad de expresión sin precedentes que permitió, Internet todavía tiene puntos vulnerables que pueden ser explotados por los gobiernos o por intereses comerciales.

En este contexto, en estos días se registra un hecho sin precedentes en la historia de la Red: El Gobierno de Egipto, agobiado por una revuelta popular, “desenchufó” a este país africano de Internet, afectando a unos 20 millones de usuarios.

El episodio podría ser tomado como una medida aislada y extrema que adopta un régimen autoritario para frenar a la oposición. Sin embargo no es así. Existen varias decisiones e iniciativas gubernamentales y privadas que limitan en forma paulatina el acceso a determinados contenidos.

Y esto también ocurre, de manera asombrosa, en países muy diferentes entre sí, como los Estados Unidos, China, Venezuela, Francia y España.

En ese sentido, el caso de Egipto puede sentar un precedente a imitar por otras naciones del mundo que tengan una estructura de comunicaciones similar a la de la tierra de los faraones.

El corte en el país africano se registró el 27 de enero, cuando casi al mismo tiempo, el puñado de empresas que la tubería de Internet (de entrada y salida) de Egipto quedó a oscuras mientras los opositores se preparaban para una nueva ronda de manifestaciones para reclamar el final del gobierno del presidente Hosni Mubarak, que está en el poder desde hace 30 años.

El gobierno de El Cairo concretó lo que muchos especialistas de tecnología pensaban que era inaudito para cualquier país que tuviera una economía conectada. Esto es, desvincular a la población totalmente de la Red para tratar de acallar la disidencia.

Es poco probable que lo ocurrido en el país africano pudiera suceder en los Estados Unidos, porque la mayor potencia económica y militar del mundo cuenta con proveedores de Internet y variadas formas de conexión. La coordinación para realizar un cierre simultáneo sería una tarea enorme.

De hecho, son pocos los países que tengan todas sus accesos centralizados a través de un solo lugar, o de tan pocos que puedan ser cortados al mismo tiempo. 

Antecedentes
Sin embargo, la idea de disponer de un solo “kill switch” para encender y apagar Internet seduce a algunos legisladores estadounidenses, que presionan para que exista la posibilidad de cerrar o restringir la Red en el caso de una emergencia nacional.

El apagón de Internet en Egipto muestra que un país con un fuerte control sobre sus proveedores de acceso puede obligar a todos a “sacar a sus enchufes a la vez”.

La medida tomada por la administración Mubarak, que restableció este martes las conexiones, establece un precedente para otros países que buscan paralizar  protestas políticas, aunque la censura y la manipulación de tráfico para aplastar las manifestaciones no son nada nuevo.

Por ejemplo, China limitó durante mucho tiempo lo que sus habitantes pueden ver en línea y fue objeto de fuertes críticas en 2010, cuando Google denunció hace un año censuras en sus resultados de búsqueda en ese país.

La potencia asiática, que tiene más usuarios de Internet que cualquier otro país, tiene los controles más estrictos. Por ejemplo, cortó el acceso en su región de Xinjiang durante casi un año, después de los cruentos disturbios étnicos sucedidos en 2009.

En ese mismo año, Irán interrumpió sus servicios de ingreso a la Red para tratar de frenar las protestas por las elecciones. Y en 2007, en Birmania se paralizó el acceso cuando la dictadura militar de ese país asiático tomó la drástica decisión de desconectar físicamente los enlaces de comunicaciones en las principales ciudades. Esta medida fue frustrada por activistas “armados” con teléfonos celulares y enlaces por satélite.

La desconexión egipcia
Sin embargo, el caso de Egipto es singular porque todo el país fue desconectado en un esfuerzo coordinado entre el Estado y el sector privado, y porque afectó a todo tipo de dispositivos: desde teléfonos móviles a computadoras portátiles. Sin embargo, pareciera que los teléfonos por satélite no se vieron perjudicados.

Por caso, Irán nunca bajó una porción significativa de su conexión, porque su economía y sus mercados dependen de la actividad de Internet.

Cuando se bloquean determinados sitios, como Twitter o Facebook, redes donde los manifestantes coordinan sus acciones, como al parecer ocurrió en un primer momento en Egipto, los activistas pueden utilizar el sistema de “proxy”, es decir, computadoras que pueden eludir la censura del gobierno. Pero cuando no hay conexión a Internet para todos los equipos, la comunicación en línea se detiene.

Es que el acto técnico de cortar el servicio en países como Egipto puede ser bastante sencillo. Sólo requiere un simple cambio en las instrucciones para los equipos de redes de las empresas que ofrecen la conexión.

Vodafone dijo en un comunicado enviado por correo electrónico: “Todos los operadores de telefonía móvil en Egipto han sido instruidos para suspender los servicios en las áreas seleccionadas acuerdo con la legislación egipcia, las autoridades tienen el derecho de emitir tal orden, y estamos obligados a cumplir”.

Ese país es un caso típico de un gobierno centralizado y un número relativamente pequeño de operadores de cables de fibra óptica y otros medios que posibilitan conectarse a la Red, que se encuentran bajo estrictas licencias estatales.

Cientos de proveedores de servicio ofrecen conexiones en ese país, pero sólo hay cuatro dueños de la infraestructura.

Simplemente basta en este caso con una llamada telefónica a la mitad de una docena de personas que entran en una línea en un archivo de configuración del router y pulse la tecla de entrada de datos en una computadora.

La facilidad con la que Egipto cortó el acceso también significa que el país puede controlar el destino de esas interrupciones. Así, por ejemplo, sus instalaciones militares pueden permanecer en línea mientras que Internet se desvanece para todos los demás. Otras excepciones serían el Banco Internacional de Comercio de Egipto y la Bolsa de El Cairo.

Otros cortes y limitaciones
Pero Egipto no está sólo en el mundo. Por ejemplo, las autoridades chinas eliminaron a ese país del mapa cibernético para evitar un debate sobre las protestas contra el gobierno de Mubarak. Así, dos de los blogs más populares chinos no se podían visitar si la búsqueda se relacionaba con el término Egipto.

Si la consulta se relaciona, por ejemplo, con Finlandia, un país políticamente estable, la búsqueda en sohu.com arroja 1.700 resultados, mientras que al buscar Egipto no aparece nada. Y algo similar ocurre con el portal Sina.com.

Sin llegar a extremos como el del territorio africano, en potencias occidentales, asiáticas y en América latina existen situaciones con posibles restricciones al uso de Internet.

En Francia, el Gobierno podrá ordenar el bloqueo de sitios sin necesidad de obtener una autorización judicial. Esta medida, dentro del proyecto de ley Loppsi, fue votada en diciembre en la asamblea francesa y ganó la propuesta gubernamental, a pesar de la discrepancia de algunos diputados de la mayoría.

En España aumenta día tras día la polémica en torno a la denominada Ley Sinde, una disposición adicional de la Ley de Economía Sostenible que contempla el cierre o bloqueo de webs que permitan la descarga ilegal de contenidos culturales.

En Venezuela, en diciembre fueron sancionadas nuevas leyes de telecomunicaciones, y de responsabilidad social en radio, televisión y medios electrónicos. Estas normas establecen que en Internet habrá “contenidos prohibidos” a los que no podrán acceder los venezolanos.

En los Estados Unidos, una comisión del Senado aprobó en noviembre un proyecto de ley para combatir la piratería y la falsificación que permite cerrar los sitios que permitan descargas de contenidos protegidos mediante la anulación del registro de su dirección en la red. La norma tuvo el apoyo de las grandes productoras de Hollywood y de la Cámara de Comercio. La ley debe pasar por el recinto del Senado y llegar a la Cámara de Representantes.

Transparencia
Ante estos hechos, Google presentó una nueva herramienta que permite a los usuarios saber cuándo un gobierno está bloqueando el tráfico a su buscador, con la intención de que disuada a ciertos países de ejercer la censura.

La herramienta, llamada “Informe de Transparencia”, identifica los trastornos en el tráfico del buscador y “determina si se deben a problemas mecánicos o si están provocados por un gobierno”, según explicó la compañía.

“Creemos que este tipo de transparencia puede ser un elemento disuasorio contra la censura”, señaló la firma.

La nueva opción reemplaza el gráfico dedicado exclusivamente a mostrar la disponibilidad de servicio en China, tras unos meses de tensiones especialmente agudas con el Gobierno del país asiático durante 2010.

A finales de julio de ese año, Google volvió a ser bloqueado en China, cuatro meses después de negarse a censurar los resultados de los asuntos que el Ejecutivo considera sensibles -como la matanza de Tiananmen o la represión en Tibet y Xinjiang- y comenzó a redirigir las búsquedas continentales a su buscador con sede en Hong Kong.

El Informe de Transparencia, disponible en http://www.google.com/transparencyreport/traffic, se presenta como un gráfico que muestra las pautas de tráfico en un país en los últimos días, y especifica si las interrupciones se debieron a cortes de electricidad en el servidor o si hubo otros motivos.

En una gráfica de ejemplo, restringida al servicio de YouTube, la compañía muestra que el portal de vídeos ha estado inaccesible en Irán desde el 12 de junio de 2009, y especifica que el corte se produjo “después de la disputada elección presidencial” en el país.

Como complemento, Google actualizó la página web en la que muestra los pedidos que recibió de distintos gobiernos para retirar contenidos de sus páginas de resultados y los casos en los que respondió a esas solicitudes.

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