Éxodo de empresas: por qué las inversiones extranjeras se alejan cada vez más de la Argentina

Éxodo de empresas: por qué las inversiones extranjeras se alejan cada vez más de la Argentina
Regulaciones excesivas, cepos permanentes, alta presión impositiva, marcos regulatorios inestables y corrupción alejan a la inversión internacional
Por Andrés Sanguinetti
20.07.2021 19.10hs Negocios

Durante el 2020 y lo que va de este año, la lista de empresas multinacionales que dejaron el mercado local o anunciaron sus intenciones de irse de la Argentina fue aumentando más allá de los casos emblemáticos como los de Walmart y Falbella o Latam.

La llegada de la pandemia del Covid-19 aceleró la salida de los grupos multinacionales que ya venían trazando estrategias para abandonar sus operaciones afectadas por un contexto desfavorable por la crisis financiera y económica; el derrumbe del consumo y, en especial, las medidas regulatorias y cepos varios impuestos por el Gobierno a casi todos los factores que componen un plan de negocios.

En este grupo se destacan también empresas productoras de electrónica como Brightstar, que decidió vender sus activos locales a un jugador nacional como es Mirgor. O el caso de Glovo que entregó su ruta de devilery a Pedidos Ya.

Hubo además, grandes grupos que mantuvieron sus actividades pero mudaron sus centros de decisión a otros países vecinos. Incluso marcas como Nike y Adidas que siguen comercializando sus productos pero de manera tercerizada, a través de franquiciados locales.

Ni que hablar de todas las compañías aéreas que, como Latam, decidieron dejar de ofrecer sus servicios a los argentinos como Air New Zeland; Qatar o Emirates, entre otras.

Latam y otras aerolíneas internacionales dejaron de operar en el país.
Latam y otras aerolíneas internacionales dejaron de operar en el país.

A partir de estos datos no podría sorprender entonces a nadie que la Argentina se encuentre en el ranking internacional de países menos atractivos para la inversión extranjera directa (IED) que todos los años elabora la Organización para las Naciones Unidas (ONU).

Según datos del último trabajo, el país solamente recibió u$s4.000 millones en nuevos desembolsos de grupos extranjeros durante el año pasado. Una cifra que representa nada más que el 1,1% del Producto Bruto Interno (PBI).

Sólo Perú obtiene un rendimiento peor al de Argentina con una IED del 0,5% del PBI durante el mismo período, mientras que, en el otro extremo, se encuentra Uruguay que lidera el ranking con una proporción del 4,7% del PBI.

En el caso de la Argentina, el análisis de la ONU es mucho más llamativo si se comparan las cifras del 2020 con las del 2019, previo a la pandemia, ya que todos los países de la región tenían proporciones mucho más altas de inversión extranjera en relación con el PBI, mientras que el país se ubicaba en tan solo el 1,5% del PBI.

En otras palabras, las dificultades para recibir inversiones ya eran difíciles inclusive antes de la llegada del coronavirus, siendo un problema estructural.

Es más, de acuerdo a otro estudio de la Cepal, la inversión extranjera en Argentina representaba el 19,9% del total de Latinoamérica y el Caribe en el año 2000 para descender, en el 2010, al 5,39%; en el 2019, al 3,05 por ciento y ahora al 1,1%.

Un escenario contagiado por recurrentes crisis cambiarias y debilidades macroeconómicas que fueron impactando negativamente en la entrada de nuevas inversiones extranjeras.

De hecho, el informe Doing Business del 2020 del Banco Mundial, muestra que el clima de negocios en Argentina es pobre ya que el país ocupó el lugar 126 entre 190 países, con una caída de siete puestos con respecto a 2019.

Para este año, el escenario sería similar a pesar de que en los últimos meses el Gobierno mostró signos de querer recuperar el status de país atractivo para los capitales internacionales con algunas medidas orientadas a ese objetivo.

Por ejemplo, en abril pasado aprobó por decreto un nuevo régimen de fomento de inversiones para la exportación que habilita 20% del valor de las exportaciones para ser aplicados en inversión productiva.

Pero esta medida, aislada, se contradice con la realidad de una conducción política que asusta a los capitales internacionales, a pesar de que la inversión extranjera directa es considerada como una de las variables del crecimiento económico a largo plazo porque permite elevar el producto potencial y mejorar la productividad de los países.

Es también una fuente de transferencia tecnológica, aumento de la capacidad productiva, creación de empleo, y contribuye a generar sistemas productivos locales que se rigen por estándares internacionales, más allá de quienes se muestran críticos a la llegada de estos fondos por considerar que extranjeriza el sistema productivo y permite el giro de utilidades al exterior.

Trabas y burocracia

"No sorprende el resultado si se tiene en cuenta que Argentina es un país poco competitivo y que no da las señales de corregir su rumbo", sostuvo Iván Cachanosky, Economista en Jefe de la Fundación Libertad y Progreso.

Para el analista, hay otras variables que atentan contra la competitividad como el elevado gasto público, el persistente déficit fiscal, la presión tributaria récord, la litigiosidad laboral, la corrupción y la burocracia, entre otras.

Las mismas empresas aseguran que las razones que las llevan a abandonar el país se basan en las trabas y burocracia excesiva para cerrar negocios; las conflictivas relaciones con los sindicatos; el intervencionismo estatal; las políticas anticomerciales y el precio y el control monetario.

En el mismo sentido, Diego Piccardo, también economista de la Fundación Libertad y Progreso explica que el país se ubica en la posición 126 sobre 190 países a la hora de evaluar la facilidad para hacer negocios.

"¿Qué quiere decir esto? Que existen 125 países donde es más fácil hacer negocios antes que en Argentina", advierte.

Ambos expertos coinciden además que para que el país vuelva a ser atractivo para los capitales internacionales debe recuperar la competitividad encarando reformas estructurales que permitan recuperar el sendero del crecimiento y terminar con desequilibrios macroeconómicos que vienen desde hace 60 años.

La pandemia también afectó los flujos de inversión a nivel global con un fuerte impacto sobre la inversión extranjera directa, aunque menor al sufrido por la Argentina debido a los problemas propios de la economía local.

El grupo supermercaista norteamericano fue uno de los que decidió dejar sus operaciones en manos de un grupo local
La cadena supermercadista norteamericana fue uno de los que decidió dejar sus operaciones en manos de un grupo local

De hecho, estudio de la ONU, bautizado como "World Investment Report 2020: International Production Beyond the Pandemic", muestra que la caída fue del 40% con respecto al 2019, con una baja que la llevó a niveles del 2005, con proyecciones de una baja mayor para 2021 que ronda entre un 5% y 10% más.

En este marco, tanto para todo el mundo como para la Argentina, el informe plantea un escenario futuro incierto y pesimista, dada la incertidumbre económica y geopolítica que aparece a mediano plazo y en donde una recuperación no sucederá antes del 2022.

En el caso de América latina y el Caribe, se trata de la región más golpeada, con una inversión extranjera que viene cayendo desde el 2012, con un repunte levemente hacia 2018, pero acelerando la caída para 2019, y más aún en 2020.

En este marco, las perspectivas para la región también son negativas, con una reducción del 36% en comparación con la registrada en el 2019.

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