Más artículos

Burnout: ¿sentís que necesitás vacaciones en plena pandemia?; no estás solo

Burnout: ¿sentís que necesitás vacaciones en plena pandemia?; no estás solo
El "burnout" se potenció entre quienes trabajan durante la emergencia sanitaria, y a ello se suma mayor riesgo para la salud mental en general
Por Paula Krizanovic
18.09.2020 06.49hs Management

En muchos de los centros urbanos de la Argentina las personas se encuentran atravesando el quinto mes de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) en las etapas restrictivas de la lucha contra el COVID-19. Incluso en provincias donde el virus parecía no haberse esparcido al mismo nivel que en el resto del país, hoy se teme el colapso del sistema sanitario.

Es una situación inédita en la historia reciente y los efectos psicológicos de esta cuarentena extendida ya están siendo estudiados. Pero no abundan los antecedentes como para saber qué se puede esperar.

El encierro no es el único factor que influye en el bienestar psicológico de los argentinos. Muchos han pedido su trabajo o están con miedo de perderlo, no saben cómo mantener a flote sus empresas y pasan los días pensando ideas para seguir "aguantando" hasta tener algún tipo de horizonte de previsibilidad.

Los trabajadores "esenciales" se vieron en la situación de seguir saliendo a cumplir con su tarea, exponiendo su salud y la de sus seres queridos, tomando cientos de precauciones extra para evitar el contacto y el contagio.

Otros tuvieron la "buena suerte" de seguir desempeñando sus tareas a distancia. Pero los últimos datos evidencian que tampoco ese cambio resultó gratuito. Los empleados que hoy teletrabajan se muestran satisfechos con el tiempo de traslado que ahorran o con pasar más momentos junto a sus seres queridos. Sin embargo, la modalidad remota llegó también con mayor cantidad de reuniones por videollamada, de complicaciones para conseguir información o acceso a sistemas, y generalmente con jornadas laborales extendidas respecto de los días transcurridos en la oficina.

Y en todos estos casos a las obligaciones laborales o la falta de empleo se sumaron la preocupación por el peligro existente para la salud, las tareas de cuidado extra (tanto para familiares mayores como para niños en edad escolar), la necesidad de adaptarse y aprender sobre nuevas herramientas de la economía digital, así como una limpieza y cuidado intensivo del hogar.

El impacto de todo esto en la salud mental ya está siendo estudiado. El Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) relevó los estados de ánimo y conductas problemáticas de los argentinos durante los meses de pandemia, y concluyó en su último reporte que el porcentaje de personas en riesgo de trastorno psicológico se incrementó de 4,86% tras los primeros días de pandemia a 8,10% luego de más de 130 días de aislamiento. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), dicho incremento pasó de 4,9% a 9,5% en el mismo lapso. 

Para el último estudio, revelado en julio pasado 75,83% de los participantes reportó experimentar malestar psicológico, el 54,2% dijo consumir alcohol para lidiar con ese malestar y 43,75% consideraron necesario realizar tratamiento psicológico.

A este riesgo general para la población se suma que es una situación en la cual la capacidad mental y emocional de los trabajadores se vio sobreexigida, los estados de ánimo más extremos (incluso las patologías) se potenciaron, y no es extraño entonces que a cinco meses estén necesitando un descanso y desconexión para recuperarse.

No todos se sentirán en condiciones de pedirse unos días en el trabajo pero hay también otras maneras de luchar contra el desgaste laboral que pueden colaborar con una mejor salida para el estrés agregado de la cuarentena.

¿Burnout para todos?

Se detectan casos de ansiedad tanto entre quienes trabajan a distancia como entre los
Se detectan casos de ansiedad tanto entre quienes trabajan a distancia como entre los "esenciales"

Los expertos esperan que las consecuencias para la salud física y mental de este tiempo de aislamiento sean dispares y al menos novedosas respecto de lo que se solía detectar en la "vieja normalidad".

Graciela Filippi, profesora titular de Psicología Laboral de la Universidad de Buenos Aires (UBA) concuerda que las consecuencias serán distintas: "Creo que nadie va a salir igual, dado que estar encerrado sin poder trabajar, trabajando remotamente o siendo trabajador esencial obligado a salir para prestar tareas, va a dejar diferentes marcas".

"Estar encerrado produce síntomas psicosociales y físicos determinados como problemas musculoesqueléticos por sedentarismo en demasía, la exposición permanente a la pantalla de la computadora o a la herramienta tecnológica con la que cada uno se conecta, etc. También hay casos de ansiedad, ataques de pánico en ambos grupos, síntomas de depresión, irritabilidad, desmotivación y desgano, y se ha instalado un sentimiento de miedo al contacto con el afuera, percibido por muchos como un espacio peligroso", dijo quien también es titular de la consultora Graciela Filippi Innovación Estratégica.

En resumen, la experta de la UBA anticipa que una vez finalizada la emergencia sanitaria probablemente surjan consultas tanto por la salud física como psíquica que podrán "sorprender", y que indudablemente la relación con el trabajo y la forma de gestionarlo sufrirá múltiples cambios.

Hubo un buen número de trabajadores argentinos que por encontrarse dentro de grupos de riesgo o tener que hacerse cargo de niños en edad escolar o mayores, recibieron las correspondientes licencias determinadas por el gobierno nacional.

Quienes tuvieron la posibilidad de hacer uso de ese beneficio, así como quienes ya no trabajan, no saldrán de la pandemia de la misma manera que quienes siguieron trabajando con la carga agregada de tareas y complicaciones. Pero tampoco salieron indemnes: "Coincido en que quienes hayan estado expuestos a las distintas modalidades de trabajo durante el aislamiento van a tener distintos tipos de consecuencias. Pero los que no hayan desempeñado tareas laborales están tan ‘quemados’ como los demás. En ese caso es por ‘boreout’", aseguró el especialista en empleo e innovación Alejandro Melamed señalando los efectos del aburrimiento.

El también director de Humanize Consulting le dijo a iProfesional que el "burnout" se da por estar expuesto a situaciones de demandas constantes y permanentes, y que eso se prolongue en el tiempo. "No es malo tener un nivel de demanda, el estrés no es malo por si mismo sino que es la respuesta de nuestro organismo a los niveles de demanda. Si no la tuviéramos, no podríamos sobrevivir. Pero lo que está ocurriendo ahora es que en la situación en la que estamos viviendo, a las demandas tradicionales se agregan otras nuevas y se arma una especie de ‘combo explosivo’", apuntó.

¿Cómo reconocer el "burnout"?

El agotamiento extremo, el cinismo, el desapego y la desmotivación son síntomas de
El agotamiento extremo, el cinismo, el desapego y la desmotivación son síntomas de "burnout"

Son muchas las investigaciones que hoy hablan de una intensificación del "burnout" o estrés laboral de quienes trabajaron durante la pandemia. Se trata de un fenómeno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2019 como estrés crónico en relación al trabajo "que no ha sido manejado adecuadamente". Y se caracteriza por tres factores: agotamiento y poca energía, distanciamiento mental del trabajo y sentimientos negativos hacia el mismo, y reducción de la eficacia profesional.

"El ‘burnout’ es un diagnóstico muy grave, es el ‘síndrome del quemado’, el estrés a la máxima potencia, y sobre todo tiene una población de riesgo muy determinada que son los sanitarios, trabajadores de la educación, servicio social, policías, etc. pues la padecen personas con altos ideales", agregó Filippi en diálogo con iProfesional. "Se lo define como una respuesta disfuncional que dan ciertos individuos que trabajan en profesiones de asistencia a una tensión emocional de índole crónica que se origina en el deseo de afrontar exitosamente los problemas de otros seres humanos", continuó.

¿Cómo se detecta? "Por una progresiva pérdida de energía e insensibilidad a las demandas de las personas pasibles de sus servicios (pacientes, alumnos, adolescentes, etc.)" respondió la experta.

Uno de los estudios más recientes que se hicieron al respecto a nivel local es de la Universidad Siglo 21. En mayo último dio a conocer una investigación de su Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales que detectó que ya entonces se registraba un aumento del 5% del agotamiento por "burnout" respecto de la misma medición en 2019, y que se habían incrementado también las tendencias de depresión y ansiedad.

La Universidad detalló que el 48% de las personas encuestadas ya indicaba que "siempre o casi siempre" le resultaba difícil relajarse luego de una jornada laboral. Al 36% cada vez le costaba más comenzar a trabajar y el 38% se encontraba tan cansado que no podía dedicarse a otras cosas después de finalizar su jornada.

También midió el nivel de "cinismo" o desapego con la tarea que genera el estrés crónico, y el 26% se sentía menos involucrado, el 27% dudaba de que estuviera contribuyendo en algo interesante y el 21% había perdido interés.

La Universidad identificó que los porteños son quienes registraban mayores niveles de estrés crónico. Además, las personas más afectadas son mujeres en el rango etario comprendido entre 41 y 51 años.

Sobre las diferencias de género, los investigadores de Universidad Siglo 21 no descartan que el mayor estrés de las mujeres se deba a diferencias en "la cantidad de tareas que desempeñan y la presión social que reciben así como la discriminación y violencia de la cual son objeto".

Otras explicaciones destacan factores biológicos como los cambios hormonales y su impacto en el estado de ánimo. "El impacto psicológico de la cuarentena es altamente relevante y debe considerarse junto a otros aspectos sanitarios en la implementación de la cuarentena. La mayor duración de la cuarentena se correlaciona con mayor impacto psicológico negativo en casi todos los indicadores", concluye el reporte de Siglo 21.

Teletrabajo y "burnout"

Los teletrabajadores sufren menos
Los teletrabajadores sufren menos "burnout" cuando tienen horarios flexibles

Siglo 21 detectó un segmento de la población en la cual no se había producido mayor aumento del cinismo en cuanto al trabajo, y era en general el grupo que había podido seguir con sus tareas a distancia pero con un horario flexible: "En este caso, se observan menores niveles de agotamiento y cinismo en quienes pueden seguir trabajando desde su casa con un horario flexible. Esta modalidad es la que menos impacto tiene en los niveles de burnout".

No era el mismo caso entre los que teletrabajaron por primera vez con jefes y equipos no acostumbrados a la modalidad ni a dar confianza y flexibilidad. Donde el teletrabajo permanente fue una solución implementada de urgencia y sin plan para una emergencia que dio poco aviso, los resultados fueron de menor nivel de satisfacción.

"Las empresas suelen buscar soluciones pragmáticas y veloces a los problemas. Sin embargo, el COVID-19 ha generado ataques por tantos flancos simultáneos que las respuestas más habituales no siempre serán las más acertadas; mucho menos en lo que a la salud de la mente se refiere," destacó al respecto Alejandro Melamed.

El cerebro de las personas no se adapta con la misma velocidad a los cambios y la "novedad" de esta situación que para muchos de los trabajadores resultó una iniciación. Tampoco fue sencilla la adaptación a las complicaciones y burocracias agregadas de teletrabajar, que no ocurrieron sin un costo psíquico.

Maria Roca, Coordinadora Científica de la Fundación INECO y Subdirectora Operativa de INECO, argumentó en una nota enviada a iProfesional que la propia combinación del espacio de trabajo y el familiar y de ocio en un mismo lugar físico puede generar trastornos en los ritmos biológicos, que terminan por afectar el sueño e inevitablemente el bienestar psicológico.

"La mayoría de nosotros estamos desarrollando habilidades nuevas ante la adversidad. Resulta crucial salir del estrés y enfocarnos en la resiliencia para salir fortalecidos de estas situaciones críticas" explicó la profesional de Fundación INECO. Y sentenció que "reconocer el miedo, la ansiedad, ira, tristeza, entre otras emociones y no ignorarlas, es el primer paso que nos permitirá convertirlas en la energía necesaria para lidiar con la nueva normalidad".

La especialista explica que resulta fundamental un análisis interno por parte de las empresas donde se establezcan parámetros para que el teletrabajo tenga su propia lógica y no sea un mero traslado de una agenda presencial a una digital.

"Las reuniones por videoconferencia pueden generar una mayor demanda a nivel cognitivo y emocional que las presenciales, ya que uno debe estar atento a cosas que antes realizaba automáticamente; como pueden ser los turnos del habla o la lectura de las claves de comunicación no verbal. Esta última resulta más difícil a través de la videollamada ya que, de alguna forma, uno no tiene un contexto general que se puede interpretar y el cerebro debe procesar estas múltiples escenas, generando una mayor demanda cognitiva y, por lo tanto, cansancio," explicó Roca.

Sara Mendoza Figueroa, gerente de Marketing de VISMA Latinoamérica, aseguró que muchas empresas que no solían utilizar esta modalidad "tuvieron que capacitar a sus colaboradores en forma remota para subirse a una nueva realidad que obligaba a hacer las cosas de otra manera. Esto que al principio fue una novedad, luego de varios meses genera ansiedad y estrés".

"Sumarse a esos encuentros puede ser estresante, más aún si son varios por semana o uno detrás de otro", dijo la ejecutiva y apuntó que hay recaudos que tanto compañías como colaboradores deben tomar para evitar el mentado "Zoom fatigue" o "burnout del video chat", como preestablecer estructuras, horarios y duración de este tipo de reuniones en el entorno laboral.

¿Cómo se sale?

La salida de la cuarentena y el regreso al trabajo presencial debería realizarse de forma gradual
La salida de la cuarentena y el regreso al trabajo presencial debería realizarse de forma gradual

La UBA se presta a estudiar la evolución de la salud mental de los argentinos en cuarentena, y también la cátedra de Filippi, que midió el nivel de "burnout" antes del inicio de la pandemia, está estudiando ese fenómeno ahora.

Por el momento, lo último que se sabe sobre si la relajación de algunas de las restricciones del aislamiento social tiene o no un efecto positivo proviene del último estudio del OPSA, que concluyó: "La mayor duración de la cuarentena se correlaciona con mayor impacto psicológico negativo en la mayoría los indicadores y la flexibilización de las medidas de la cuarentena se asocian con menor sintomatología psicológica aunque no con una reducción del riesgo de trastorno mental."

Filippi insiste en que el diagnóstico del "síndrome del quemado" es muy grave y que cuando sus síntomas se instalan, son difíciles de revertir. No obstante, diferenció: "Hoy yo hablaría de ‘burnout’ para casos extremos y poblaciones determinadas, y de estrés para lo que nos está sucediendo masivamente, generado por la gran ansiedad a las que no está sometiendo el contexto."

"Opino que algo que nos generó a la gran mayoría este estado de estrés y ansiedad fue querer pasar las actividades del mundo presencial al del encierro en casa de la misma manera y no es lo mismo", diagnosticó la experta en Psicología Laboral.

En esos casos Filippi asegura que debemos comenzar por "organizar nuestros días, armar con nuestro empleador protocolos de trabajo remoto donde se cuide no solo el trabajo sino y básicamente la salud integral del trabajador y su familia. También que se lo provea de los recursos para el trabajo remoto y se lo haga sentir contenido."

Hay también cosas que los propios trabajadores que sientan estos síntomas pueden implementar por su cuenta, encuentren o no acompañamiento en la empresa en la cual se desempeñan. "La pregunta central de cómo se sale de esta situación tiene que ver con encontrar un propósito, un para qué estamos en el mundo y qué tenemos para contribuir", dijo Melamed, y para ello recordó que "siempre tenemos la posibilidad de ayudar y de asistir a la comunidad y tomar perspectiva".

Por otro lado, otra forma de resignificar el aislamiento es, según el director de Humanize Consulting, trabajar en la propia empleabilidad, aprovechando recursos para aprender nuevas habilidades o conectar con la red de contactos, de manera de salir fortalecidos.

Por último, Filippi recuerda que los empleadores no deben subestimar el impacto de este período en la salud mental, "ya que el aislamiento es un evento muy peligroso cuando se extiende en el tiempo." Hacia el futuro, la experta espera que el regreso se realice de manera gradual y eso ayude a los trabajadores a volver a adaptarse.

Management en tu mail
Suscribite a nuestro newsletter y recibí diariamente las últimas noticias en finanzas personales. Economía, impuestos, tecnología y buenos negocios:
Lo más leído