04.12.2021

El Gobierno se aferra a retrasar el dólar oficial: una estrategia insostenible y con grandes costos

El Gobierno se aferra a retrasar el dólar oficial: una estrategia insostenible y con grandes costos
Más economistas alertan que no se podrá sostener más allá de noviembre la actual política cambiaria y que las reservas del BCRA llegarán en estado crítico
Por Carlos Arbía
26.10.2021 11.00hs Economía

¿El Gobierno va a devaluar? ¿Van a renegociar el acuerdo con el FMI? ¿Le van a pagar al FMI en diciembre si no hay acuerdo? ¿Van a bajar la inflación congelando 1.400 precios? Estas son las preguntas más frecuentes que se hacen los operadores locales y del exterior con respecto a qué pasara con la economía argentina después de las elecciones del próximo 14 de noviembre.

En cuanto a una futura devaluación del peso hay que destacar que este es un mercado que se mueve con muy poco volumen y que cuando los agentes económicos se asustan corren a buscar cobertura cambiaria. En ese aspecto, el Banco Central de la República Argentina BCRA tiene poder de fuego que no es para subestimar.

Puede, por ejemplo, cambiar la reglamentación sobre la composición de los encajes bancarios y llegar a diciembre, cuando empiecen a entrar los dólares de la cosecha fina. Puede seguir reforzando el cepo cambiario con medidas que por ejemplo restrinjan las ventas de dólar ahorro subsidiado a los particulares.

Fuentes del Gobierno señalan en privado que se apunta a un nuevo overshooting similar al de fines de octubre del año pasado que se va a concretar con la entrada de dólares que en el verano liquidarán los turistas de países vecinos y luego de otras procedencias y con eso se va a recomponer el circuito tradicional del dólar blue. Por lo tanto a fin de año, aseguran, se va a reducir esta brecha cambiaria del 90 por ciento entre el dólar oficial y los dólares financieros alternativos y el dólar paralelo.

Esto se observa también con una menor participación del Banco Central en el mercado de dólar futuro. Mientras el volumen por cobertura sube, del otro lado los fondos le apuestan al negocio de las tasas contra dólar y hacen diferencia con las tasas del mercado futuro y la depreciación que el Banco Central luego termina convalidando. La tasa de devaluación del dólar oficial de los últimos meses ronda, por el contrario, en 14% nominal anual.

Sin embargo, el economista Carlos Melconian señala que "el Gobierno no podrá sostener hasta noviembre la actual política cambiaria" y que llegaría a noviembre con reservas -bien medidas- negativas.

"Tengo la impresión de que hubo subestimación de la previa. A lo largo de todo el año la pregunta clave fue qué viene el día después. Intentamos decir que había que llegar a la elección. Que siempre se llega. La pregunta es cómo. El mercado cambiario y la venta de dólares venían corcoveando. Decíamos hay que llegar. Al formato cambiario en el que venía el Banco Central en junio, julio y agosto iba a ser complicado llegar con tan pobre nivel de reservas. Así como está, el mercado cambiario es insostenible de acá a noviembre y después de las elecciones".

Más expertos vienen alertando que el Banco Central llegará a las elecciones con muy pocas reservas

Por su parte Daniel Artana Economista Jefe de FIEL señala que "es imposible mantener el atraso cambiario" como en algún momento lo hicieron Cristina Kirchner o Mauricio Macri. El Gobierno va a ir a una devaluación estilo la de enero de 2014 de Axel Kicillof porque lo necesita por varias razones. Primero, porque atrasó el tipo de cambio desde mayo para acá cuando las circunstancias internacionales empeoraron un poco. Y segundo, porque han estado generando un desequilibrio monetario que la forma de resolverlo en el esquema de controles que tienen es con un salto del tipo de cambio en los precios".

La "tablita" de Guzmán

En tanto que el economista Marcos Buscaglia explica que "hasta agosto el plan venía funcionando, al menos en forma parcial. La inflación tuvo un pico en 4,8% mensual en febrero y luego comenzó a bajar, hasta llegar al 2,5% en agosto. Varios factores contribuyeron a la desaceleración. La primera es que el Banco Central comenzó a depreciar el peso cada vez más despacio contra el dólar. El deslizamiento pasó del 3% y 4% por mes entre noviembre de 2020 y enero de 2021, a cerca del 1% mensual a partir de mayo. El plan fue una versión berreta de, paradójicamente, la tablita de Alfredo Martínez de Hoz. Pero, al igual que ocurrió con el experimento del ministro del proceso, la tablita de Martín Guzmán derivó en un atraso cambiario perjudicial para el sector exportador".

La gran incógnita si el final de la tablita de Guzmán será similar a la de Martínez de Hoz. Mantener el tipo de cambio estable se va a hacer muy difícil luego de las elecciones. A medida que se acerca la fecha en la que empresarios y comerciantes perciben que vendrá la devaluación, aumenta el incentivo a retener bienes en lugar de venderlos. Es la reacción natural, dado que no se sabe el costo al que podrán reponerlos. A la par de que esta conducta se generaliza, la economía se traba y la devaluación termina siendo inevitable.

Con respecto a la firma de un nuevo acuerdo con el FMI las ultimas señales del Gobierno son bastante erráticas. Por un lado, del ministro Martin Guzmán dice que el nuevo acuerdo está casi cerrado. En tanto que desde La Cámpora a través de un video piden que "no se pague al FMI con el hambre del pueblo".

Lo concreto es el cronograma con el Fondo; la Argentina debería afrontar pagos por u$s3.350 millones hasta marzo de 2022: u$s390 millones en noviembre, u$s1.900 millones en diciembre, u$s720 millones en enero, u$s370 millones en febrero y u$s2.800 millones en marzo. La gran duda es que pasara sin no se firma una renegociación antes de marzo del año que viene.

De acuerdo un reciente informe del Bank Of America el escenario es que el acuerdo con el FMI finalice en marzo y entre diciembre y enero se alcance un acuerdo a nivel de personal técnico. Y agrega que "esto podría tener fuertes consecuencias en los flujos de divisas, financiación multilateral, inversión y podría impactar en el mercado de divisas que ya está bajo presión".

Por el momento no se sabe que hará el Gobierno después de las elecciones. El problema es que tiene que pagar unos u$s2.800 millones de deuda antes de fin de año, incluyendo casi u$s1.900 millones al FMI. A este ritmo de intervención cambiaria si el Gobierno no frenaba las demandas de dólares para importaciones, las reservas netas hubiesen llegado a cerca de u$s1.100 millones a fin de año, un nivel demasiado bajo, visto solo en octubre de 2015.

Artana apuntó a que "el Fondo Monetario Internacional ya te ha mandado algunas señales de: primero, no me trajiste un programa económico, segundo los problemas no se arreglan con controles de precios. Hay un foco de tensión que te explica un poco el ruido más reciente. Independientemente de los tecnicismos, tenes dos años por delante. Para aguantar una apreciación del tipo de cambio real hay que tener dólares y eso es lo que esta economía no tiene".

En referencia a los controles de precios una gran parte de empresarios y hasta los consumidores creen que el congelamiento de unos 1.400 productos en particular alimentos bebidas y productos de limpieza no funcionarán.

Para expertos, el congelamiento de más de 1.400 productos no es una solución efectiva

"Para intentar frenar la inflación, congeló hasta el 7 de enero el precio de 1.432 productos mediante una resolución. Pero en la Argentina rige la Ley de Abastecimiento, de 1974, que le permite al Gobierno fijar precios, márgenes de ganancia y niveles de producción, entre otras locuras", explica Buscaglia.

El economista agrega que "dado el congelamiento de tarifas y precios, la referencia histórica más adecuada no es la de Martínez de Hoz, sino la de Jose Ber Gelbard, ministro de Economía entre mayo de 1973 y octubre de 1974. Celestino Rodrigo, el ministro que unos meses después intentó, a los ponchazos, corregir los desequilibrios que generó Gelbard, entró a la historia, y no de la mejor manera"

La idea del Gobierno es que al mismo tiempo y gracias a la desaceleración de la depreciación del peso frente al dólar y el control de precios varios, la inflación no subiría. Adicionalmente, el Gobierno mantuvo prácticamente congeladas las tarifas de electricidad, gas y transporte, así como el precio de la nafta. También intervino en las exportaciones de carne y de maíz, para forzar bajas en el mercado doméstico pero la inflación paso del 2,5 por ciento en agosto al 3,5 por ciento mensual en septiembre.

Mientras la inflación se encamina al 50% este año en la Argentina, el Fondo Monetario Internacional salió a pedir a los bancos centrales de la región que endurezcan sus políticas monetarias y reduzcan la emisión, para frenar la escalada de precios.

En un reporte recientemente difundido el FMI advirtió que "si el aumento de la inflación amenaza con desanclar las expectativas de inflación, los Bancos Centrales deberían endurecer la política monetaria para señalar un compromiso con los objetivos de inflación y evitar aumentos persistentes de los precios". 

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