Conectividad: así es el plan para derribar la brecha digital en los barrios populares

Conectividad: así es el plan para derribar la brecha digital en los barrios populares
Con la pandemia, conectarse a Internet es esencial para estudiar, trabajar, hacer trámites y relacionarse. Cómo se busca mejorar el servicio en el país
Por iProfesional
11.05.2021 17.50hs Economía

Con la llegada de la pandemia, la conexión a Internet se transformó en algo indispensable para todo. Tanto para conectarse para la escuela como para trabajar o hacer cualquier tipo de trámite.

Es por eso que en los barrios de menores recursos, tanto los dispositivos como la conexión fueron temas clave. En casas en donde solo hay un celular o un solo dispositivo para conectarse y más de un hijo, si los dos tienen que estudiar virtualmente al mismo horario, hay que elegir quién va a poner estar en la clase.

Pero eso es solo una parte del problema. Por ejemplo, el acceso a la conectividad también es una odisea para los vecinos de Villa Fátima, un barrio popular ubicado al sur de Buenos Aires. Allí las compañías que proveen conexión a Internet abandonaron la zona por falta de rentabilidad. 

Según el estudio Efectos de la pandemia generada por el Covid-19 en los barrios populares, del Centro de Investigación Social de TECHO Argentina, si bien el 79,8% de las personas encuestadas declararon tener acceso a internet a través de wifi o datos móviles, el 63% consideró que la calidad de la señal es mala.

La educación no es en el único ámbito en el que la pandemia evidenció que la conectividad es esencial. Para trabajar, hacer trámites, pedir turnos médicos, tener un momento de ocio, relacionarse con otros se requiere una buena conexión a Internet.

En los barrios de menores recursos, tanto los dispositivos como la conexión fueron temas clave

Cómo acortar la desigualdad tecnológica

Para reducir la brecha digital, a mediados del año pasado, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) lanzó el Programa para el desarrollo de infraestructura para Internet destinado a villas y asentamientos por un capital de 1.000 millones de pesos.

Las cooperativas de telecomunicaciones nucleadas en CATEL, COLSECOR y FEDECOBA, que abarcan a más de 400 entidades de este tipo dentro del territorio argentino, presentaron un plan al Gobierno para construir redes de telecomunicaciones de fibra óptica a 358 barrios populares ubicados dentro de las áreas de influencia de estas cooperativas.

En diciembre se aprobó el primer proyecto, que presentó la asociación civil El Hormiguero, que propone llevar internet a cinco barrios populares del sur porteño: Fátima, Ramón Carrillo, La Esperanza, Los Pinos y Piletones, por un monto de poco más de 36 millones de pesos argentinos.

De esta forma se impactaría en más de 11.000 familias, implementando una conexión de fibra óptica. La red se impulsaría a través de una radio comunitaria. En la primera etapa, se propone la compra de los equipos. Luego se empezará a desplegar toda la red de alta velocidad a través de los postes. De estos troncales se desprenderán los cables más pequeños que son los que se meten adentro de las manzanas, y finalmente la conexión directa a los socios.

También se proyecta armar cinco estaciones tecnológicas, que son espacios comunitarios con fines sociales que llevan adelante desde hace años trabajos relativos a la educación y alfabetización digital, que contaban con tecnología que el tiempo tornó obsoleta. Además, se generarán 30 puntos de acceso wifi en espacios barriales.

Con la pandemia, la conexión a Internet se transformó en algo indispensable para todo

El problema no es solo Internet

Desde 2014, la iniciativa Atalaya Sur, que surge dentro de la organización social Proyecto Comunidad se propuso abordar el problema de la brecha digital. "Desde entonces, nuestro objetivo es la apropiación popular de la tecnología porque en los barrios populares, el problema no es solo el acceso a Internet, sino también a los dispositivos y a la información", cuenta a El País Manuela González Ursi, coordinadora de Atalaya Sur.

La organización trabaja en Villa 20, donde habitan 30.000 personas. "En 2014, nos vinculamos con la Universidad Tecnológica Nacional para que a través del posgrado de telecomunicaciones nos ayudaran a generar un proyecto con factibilidad técnica. El primer desafío fue llevar internet a nuestro centro comunitario. Ese despliegue implico la combinación de fibra óptica con radiofrecuencia, conectándonos a una cooperativa de vivienda que está a 15 cuadras de la villa, donde si llegaba la fibra óptica. Después seguimos desplegando esta red pública de acceso a internet, a través de puntos de wifi gratuitos. Logramos instalar 27. Seguimos creciendo y empezamos a conectar a algunos hogares. Los vecinos aportan al sostenimiento de esta red. Ya tenemos 150 hogares conectados", dice.

Atalaya Sur es otra de las organizaciones que presentó su propuesta a Enacom y todavía esperan la aprobación del proyecto. La intención es llegar a 500 hogares más en el barrio. 

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